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5 mitos sobre la urología que escuchamos en consulta

Dr. Iñigo Navarro · · 5 min de lectura
5 mitos sobre la urología que escuchamos en consulta — Dr. Iñigo Navarro

En cada consulta se repiten más o menos las mismas frases. “Doctor, pensé que esto era solo para hombres.” “Me dijeron que el tacto rectal era insoportable.” “Me salió el PSA alto y ya me resigné.”

Hay una cantidad notable de ideas equivocadas sobre la urología que hacen que las personas posterguen su revisión, o que lleguen con miedos que no corresponden a la realidad. Este post existe para eso: poner las cosas en su lugar.


Mito 1: “La urología es solo para hombres”

Este es, sin duda, el más frecuente. Y también el más equivocado.

La urología se ocupa del sistema urinario completo — riñones, uréteres, vejiga y uretra — en hombres y en mujeres. También atiende las glándulas suprarrenales en ambos sexos. Solo la próstata y los testículos son exclusivamente masculinos.

Las mujeres acuden a consulta urológica por razones muy concretas:

  • Infecciones urinarias recurrentes: cuando el médico de primer contacto ya no resuelve el problema de fondo
  • Cálculos renales, ureterales o vesicales: los “cálculos” no discriminan género
  • Tumores de riñón, uréter, vejiga o glándula suprarrenal
  • Incontinencia urinaria: pérdida de orina con la risa, el estornudo o el ejercicio — muy común, muy tratable
  • Fístulas vesico-vaginales: conexiones anormales entre vejiga y vagina que requieren corrección especializada

Y por si fuera poco: hay urólogas. La especialidad no tiene género.


Mito 2: “El tacto rectal es traumático”

Lo entiendo completamente. Es el procedimiento que más inquietud genera y, lamentablemente, el que más se evita por esa razón.

La realidad: el tacto rectal dura aproximadamente 30 segundos. Con una técnica adecuada, es incómodo pero no doloroso. Y la información que proporciona — el tamaño de la próstata, su consistencia, si hay zonas endurecidas o nódulos — es información que no se puede obtener de ninguna otra forma.

El PSA (antígeno prostático) y el tacto rectal son complementarios. Ninguno reemplaza al otro. Usarlos juntos es la forma más completa que tenemos hoy de evaluar la próstata.

No dejes que el temor a 30 segundos de incomodidad te quite años de salud.


Mito 3: “PSA elevado significa cáncer seguro”

Este mito genera una angustia innecesaria y, en muchos casos, lleva a decisiones precipitadas.

El PSA (antígeno prostático específico) es una proteína producida por la próstata. Su nivel en sangre puede subir por múltiples razones que no tienen nada que ver con el cáncer:

  • Hiperplasia prostática benigna (HPB): el agrandamiento no canceroso de la próstata, muy común después de los 50
  • Prostatitis: inflamación o infección de la próstata
  • Infección urinaria activa
  • Eyaculación reciente: incluso eso puede elevar el PSA temporalmente

Un PSA elevado es una señal de que algo requiere atención, no un diagnóstico. El contexto clínico — la edad del paciente, los síntomas, el tacto rectal, los antecedentes, la velocidad de cambio del PSA — es lo que guía la decisión. Siempre.

Si te salió el PSA alto, lo que necesitas es una evaluación completa, no una conclusión apresurada.


Mito 4: “La cirugía robótica la hace un robot solo”

Este es uno que aparece con frecuencia cuando hablo de mis procedimientos, y tiene lógica: el nombre suena a ciencia ficción.

La cirugía robótica — específicamente el sistema Da Vinci, que es el más utilizado a nivel mundial — no opera de forma autónoma. En ningún momento. El robot no toma ninguna decisión quirúrgica por sí solo.

Lo que realmente sucede: el cirujano está sentado en una consola a unos metros de la mesa de operaciones. Desde ahí controla en tiempo real cada movimiento de los brazos robóticos, con una visión amplificada en 3D y una precisión que supera lo que las manos pueden lograr a través de una incisión pequeña.

El robot amplifica la destreza del cirujano. La inteligencia y el criterio siempre son del médico.


Mito 5: “Si no tengo síntomas, no necesito revisión”

Este es el mito que más me preocupa desde el punto de vista oncológico, porque tiene consecuencias reales y medibles.

Aproximadamente el 75% de los cánceres urológicos en México se detectan en etapas avanzadas. La razón principal no es la falta de tratamientos ni de tecnología. Es la falta de revisión preventiva.

El cáncer de riñón, el de vejiga en estadios tempranos y el cáncer de próstata inicial casi nunca generan síntomas. El cuerpo no avisa. Por eso existe la revisión preventiva: para detectar lo que aún no se siente.

Esperar síntomas en urología oncológica equivale a esperar que el problema ya esté avanzado.


Romper el tabú es parte del tratamiento

La cultura del “aguántate” y del “para qué voy si no me duele nada” tiene un costo real. En la mayoría de los casos, una revisión urológica es rápida, sencilla y completamente manejable.

Si tienes dudas, preguntas incómodas o miedos que no sabes bien cómo nombrar, eso es exactamente para lo que está la consulta. Aquí se habla con respeto, con calma y sin juicios.

Puedes agendar tu revisión en Médica Sur. Aceptamos todos los seguros de gastos médicos mayores y la consulta privada tiene un costo de $1,600 MXN. El primer paso siempre es el más difícil — después, todo fluye.

¿Tienes preguntas sobre tu salud urológica?

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